El uso del pulsómetro siempre es recomendable. Para los aficionados al deporte es una forma sencilla de mantener el régimen de pulsaciones dentro de los límites aconsejados. Para las personas con problemas cardiacos o que hayan sufrido una arritmia y hayan empezado a andar todos los días, llevar puesto el pulsometro le puede servir para mantener el corazón a las pulsaciones recomendadas por el médico.
Los pulsómetros constan del visualizador, que normalmente es como un reloj de pulsera y la banda que se coloca en el pecho. La banda es una especie de cinturón que se coloca en el pecho que es el conteo los latidos y pasa la información al reloj.
Si queremos un control total del entrenamiento ya como deportista o como entrenador tendremos que buscar un pulsómetro con posibilidad de conexión al ordenador (PC). Estos pulsómetros tienen prefijadas multitudes de test de entrenamiento y nos construyen gráficas y nos ofrecen multitud de datos para tener un control total de lo realizado.
El ejercicio no debe basarse únicamente en la distancia
recorrida o el tiempo que se tarda en ello, también debe tenerse en cuenta el
grado de esfuerzo físico necesario para realizar el trabajo programado. El control de la frecuencia
cardiaca durante el entrenamiento, además de proporcionar información de la intensidad
a la que se realiza el esfuerzo, indica si el organismo se deshidrata, si se
produce la recuperación entre intervalos de esfuerzo en la forma adecuada o con
la rapidez con que se utiliza la energía disponible. En este sentido, el
pulsómetro constituye una valiosa herramienta de control, evaluación y
retroalimentación del ejercicio físico programado.
Ese control no se puede obtener si no es mediante el pulsómetro una herramienta que en cada momento pueda darnos información sobre nuestras pulsaciones. Trabajar sin esa herramienta debe considerase una temeridad y debe insistirse continuamente en la necesidad de adquirir esa herramienta que nos aportará un control sobre nuestra Salud.

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